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Cuánto tienes que facturar como autónomo para vivir: la cuenta real en 2026

Entre la cuota, el IRPF y los gastos, de cada 100 euros facturados te quedan unos 60. La cuenta completa en 2026 con un ejemplo que puedes seguir línea a línea.

7 min de lectura
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Cuando alguien te pregunta cuánto ganas de autónomo y respondes con lo que facturas, te estás engañando. La factura que emites y el dinero que acaba en tu cuenta después de la Seguridad Social y Hacienda son dos cifras muy distintas. La distancia entre ambas es lo que casi nadie te cuenta antes de darte de alta, y es exactamente lo que necesitas saber para responder a la única pregunta que importa: ¿cuánto tengo que facturar para vivir?

Vamos a construir la cuenta pieza a pieza, con los números de 2026 y un ejemplo completo al final que puedes seguir línea a línea.

Lo primero que se lleva la Seguridad Social

Desde 2023 la cuota de autónomos depende de tus rendimientos netos, no de una base que eliges a tu antojo. En 2026 el sistema mantiene los mismos 15 tramos que en 2025, porque el Gobierno prorrogó las cuotas al no cerrar un acuerdo con las asociaciones de autónomos, según Infoautónomos y la Seguridad Social.

Los tramos van desde una cuota mínima de 205 euros al mes (para rendimientos netos de hasta 670 euros mensuales) hasta 590 euros al mes o más para quien gana por encima de 6.000 euros al mes, según la tabla de la Seguridad Social recogida por Infoautónomos. Según esa misma tabla de la Seguridad Social, algunos puntos de referencia por rendimiento neto mensual estimado son estos: en torno a 2.000 euros la cuota mínima ronda los 380 euros; sobre 2.400 euros sube a 427 euros; y a partir de 2.760 euros se coloca en 452 euros mensuales.

La cuota resulta de aplicar el tipo del 31,5% a la base que elijas dentro de tu tramo, e incluye el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que en 2026 es del 0,9% de la base, según la Seguridad Social. Puedes cambiar de tramo hasta seis veces al año para ajustarlo a cómo evolucione tu negocio, según la Seguridad Social, un detalle importante si tus ingresos son irregulares.

Si acabas de empezar, la tarifa plana de 80 euros al mes durante los primeros 12 meses cambia mucho la cuenta del primer año, según Infoautónomos. Puedes prorrogarla otros 12 meses si tus rendimientos anuales quedan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Pero ojo: es un alivio temporal. Cuando termina, la cuota salta a lo que te corresponda por tramo, y ahí es donde mucha gente se lleva el susto.

Lo segundo que se lleva Hacienda: el IRPF

En cada factura que emites a otra empresa o autónomo aplicas una retención de IRPF, que Hacienda te va cobrando por adelantado. El tipo general es del 15%, y baja al 7% durante los tres primeros años de actividad para nuevos autónomos, según la Agencia Tributaria.

Esa retención es solo un adelanto. Lo que de verdad pagas se calcula en la declaración de la renta, aplicando la escala del IRPF a tu rendimiento neto anual. La escala es progresiva y va del 19% al 47% en 2026, según la Agencia Tributaria. Los tramos de referencia (suma del gravamen estatal y el autonómico general) son: 19% hasta 12.450 euros, 24% de 12.450 a 20.200, 30% de 20.200 a 35.200, 37% de 35.200 a 60.000 y 45% de 60.000 a 300.000 euros. Al ser por tramos, no pagas el mismo porcentaje por todo lo que ganas, solo por la parte que cae en cada franja.

Hay una ventaja que muchos olvidan. Si tributas en estimación directa simplificada, puedes deducir un 5% de tu rendimiento neto en concepto de gastos de difícil justificación, con un tope de 2.000 euros al año, sin necesidad de facturas, según la Agencia Tributaria. En 2023 ese porcentaje fue excepcionalmente del 7%, pero en 2026 vuelve al 5%.

Lo tercero: los gastos que salen de tu bolsillo

Antes de calcular impuestos, resta lo que gastas para poder trabajar. Estos gastos son deducibles, es decir, reducen tu rendimiento neto y con él tu cuota y tu IRPF. Los habituales para quien trabaja por su cuenta desde casa o un coworking:

  • Gestoría: entre 35 y 70 euros al mes para un autónomo de servicios sin empleados, según Cronoshare y FactuPro.
  • Coworking o parte proporcional del alquiler y suministros de tu casa.
  • Ordenador, software y herramientas, prorrateados a lo largo del año.
  • Internet, móvil y seguros ligados a la actividad.

No son un detalle menor. Un autónomo de servicios acumula sin esfuerzo varios miles de euros al año en gastos deducibles, y cada euro que documentas bien es un euro que no tributa.

El ejemplo completo: Marisa, traductora en Zaragoza

Marisa es traductora autónoma, trabaja desde un coworking y tributa en estimación directa simplificada. Factura una media de 2.800 euros al mes, 33.600 euros al año, más el IVA del 21% que repercute a sus clientes y que no es suyo (lo recauda para Hacienda). Esta es su cuenta real:

Facturación anual: 33.600 euros.

Gastos de actividad: gestoría 720 euros, coworking 1.800, ordenador y software prorrateados 1.080, internet y móvil 480. Total: 4.080 euros al año.

Cuota de autónomos: Marisa estima sus rendimientos netos en torno a 2.400 euros al mes, así que le corresponde una cuota de unos 427 euros mensuales, según la tabla de tramos de la Seguridad Social. Son 5.124 euros al año. La cuota también es un gasto deducible.

Rendimiento neto para el IRPF: 33.600 menos 4.080 de gastos menos 5.124 de cuota, quedan 24.396 euros. A eso le resta el 5% de gastos de difícil justificación (1.220 euros), y su base baja a 23.176 euros.

IRPF a pagar: aplicando la escala tramo a tramo, los primeros 12.450 euros tributan al 19% (2.365 euros), los siguientes 7.750 al 24% (1.860 euros) y los 2.976 restantes al 30% (893 euros). Suman 5.118 euros. Le descuenta el efecto del mínimo personal de 5.550 euros al 19% (1.055 euros), según la Agencia Tributaria. Su IRPF queda en unos 4.064 euros al año, alrededor de 339 euros al mes.

Lo que de verdad le queda: 33.600 facturados, menos 4.080 de gastos, menos 5.124 de cuota, menos 4.064 de IRPF. Se lleva 20.332 euros limpios al año, unos 1.694 euros al mes.

Facturando 2.800 euros al mes, Marisa vive con 1.694. Dicho de otra forma, de cada 100 euros que factura, unos 60 acaban en su bolsillo. Esa cuenta cambia según tu comunidad autónoma y tu situación personal (el tramo autonómico del IRPF y las deducciones familiares varían), pero el orden de magnitud se repite en toda España.

Entonces, ¿cuánto tienes que facturar para vivir?

Con el ejemplo de Marisa tienes una regla de tres útil: divide el neto que quieres llevarte entre 0,60 aproximadamente. Si quieres unos 1.700 euros netos al mes, necesitas facturar cerca de 2.800. Si aspiras a 2.000 euros limpios, tienes que apuntar a algo más de 3.300 euros de facturación mensual.

Y aquí viene el matiz que arruina las cuentas optimistas: la proporción empeora cuanto más ganas. Cada euro que facturas por encima de tu tramo actual tributa al 30% de IRPF o más, y encima te empuja a un tramo de cuota superior. Por eso no basta con doblar la facturación para doblar lo que te queda.

Un par de referencias para calibrar si tu objetivo es realista. El Salario Mínimo Interprofesional en 2026 es de 1.221 euros brutos en 14 pagas, 17.094 euros al año, según el Real Decreto publicado en el BOE y recogido por el SEPE. Y el salario medio en España fue de 29.540 euros anuales en 2024, con una mediana de 24.497 euros, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE. Marisa, con sus 33.600 facturados, se queda en la práctica en un neto por debajo de esa mediana, porque como autónoma paga su cuota entera, mientras que un asalariado solo ve la parte del trabajador en su nómina.

Nada de esto significa que ser autónomo no compense. Significa que la cifra que pones en el presupuesto a un cliente no es tu sueldo. Antes de dejar un empleo por cuenta ajena o de fijar tus tarifas, haz esta cuenta con tus propios números: facturación menos gastos, menos cuota, menos IRPF. Lo que quede es lo que puedes gastar en vivir.

Ordena tus números antes de decidir

Si estás valorando el salto, o ya eres autónomo y quieres subir tarifas con criterio, prepara primero tu propia versión de la cuenta de Marisa. Y cuando toque venderte ante un cliente o volver al mercado laboral, que tu currículum refleje con claridad tu experiencia por cuenta propia: los proyectos, los resultados y las cifras que has manejado. En Laddro puedes construir un CV ordenado que cuente esa historia sin que se pierda entre la letra pequeña de las facturas.