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Consejos de CV

Cómo adaptar el currículum a cada oferta sin reescribirlo

Adapta tu currículum a cada oferta en veinte minutos: cómo leer el anuncio, qué palabras clave copiar y un ejemplo completo de antes y después en España.

7 min de lectura
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Hay un gesto que casi todo el mundo repite en España: abrir InfoJobs un domingo por la tarde, marcar veinte ofertas y adjuntar el mismo PDF a las veinte. Es rápido, da sensación de estar haciendo algo y casi nunca funciona. Según el informe anual que InfoJobs publica con Esade, en 2025 la plataforma registró casi 2,5 millones de vacantes y 4,2 millones de candidatos, lo que dejó una media de 56 personas inscritas por vacante. Con esa proporción, el CV que vale para todas las ofertas no vale para ninguna.

La buena noticia es que adaptar no significa reescribir. Significa tocar cuatro cosas concretas y dejar el resto igual. Con un método fijo se hace en veinte minutos, y ese cuarto de hora largo rinde mucho más que inscribirse a otras diez ofertas con el archivo de siempre.

Adaptar es la primera recomendación oficial, no un consejo de gurú

La ficha «Herramientas de búsqueda de empleo en España» que el SEPE publica dentro de la red EURES abre su lista de recomendaciones generales con una sola frase: «Adaptar cada CV y carta de presentación al puesto que se está solicitando». No aparece al final, entre los extras. Aparece la primera.

Ese mismo documento explica el motivo técnico: «Cada vez son más habituales los procesos automáticos de selección a través de un programa informático que rastrea las palabras clave. Use las mismas que aparecen en el texto del anuncio: el motor de búsqueda las retendrá». Dicho de otro modo, la primera criba no la hace una persona que interpreta tu trayectoria, la hace un buscador que compara cadenas de texto. Si la oferta dice «conciliación de albaranes» y tu CV dice «control de papeleo», la máquina no ve una coincidencia.

Lee la oferta como si fuera un pliego

Antes de tocar el documento, dedica cinco minutos a desmontar el anuncio. En Orientación Laboral de InfoJobs lo resumen así: lo primero es «leer al detalle la oferta donde se especifican las funciones que tendrás que desempeñar» y «cuáles son los requisitos imprescindibles solicitados por esa empresa».

Copia el texto de la oferta en un documento en blanco y reparte cada frase en tres columnas:

  • Funciones. Lo que harás cada día. De aquí salen los verbos de tus logros.
  • Requisitos imprescindibles. Titulación, años de experiencia, carnés, programas. Si te falta uno duro, mejor dedicar el tiempo a otra oferta.
  • Requisitos valorables. Idiomas, un módulo concreto de un ERP, disponibilidad. Aquí es donde se deciden los empates.

Cuando tengas las tres columnas verás que la oferta repite las mismas expresiones una y otra vez. Esas son tus palabras clave. No hace falta adivinar nada: te las han escrito.

Los cuatro bloques que se tocan

El resto del currículum se queda como está. Las fechas, los nombres de las empresas y las titulaciones no se retocan nunca, porque son datos verificables y porque cualquier baile de fechas se detecta en la vida laboral. Lo que sí cambia:

1. El titular. La ficha del SEPE recomienda poner debajo de tus datos «un título: denominación del puesto de trabajo al que opta o el perfil profesional». Ese título es la pieza que más rápido se adapta: se copia el nombre exacto del puesto de la oferta.

2. El perfil. La ficha del SEPE le pone techo: «puede ser una simple frase o un pequeño párrafo (máximo 3 o 4 líneas)». Ahí solo caben las dos o tres cosas que esa empresa concreta está buscando.

3. El orden y la redacción de la experiencia. No cambias los empleos, cambias qué cuentas de cada uno. Barcelona Activa lo explica bien en su ficha «El puzle de tu currículum»: el currículum es un puzle y hay que «organizar los apartados y adaptar la información en función de tu objetivo», dando valor a los puntos fuertes que encajan con el puesto. Si en un empleo hiciste de todo, en esta candidatura solo cuentas la parte que interesa.

4. Competencias y herramientas. El bloque de programas, idiomas y certificados se reordena para que lo que pide la oferta salga primero.

Un apunte que casi nadie aplica: la misma ficha del SEPE avisa de que «los cursos de formación se deben transformar en competencias y habilidades adquiridas, en lugar de hacer listados de cursos y horas». Un curso de 40 horas de Excel no dice nada. «Tablas dinámicas y BUSCARV para el cierre mensual» sí.

Un ejemplo completo, de la oferta al CV

Imagina esta oferta en una empresa de distribución de Zaragoza:

Administrativo/a de facturación. Emisión y revisión de facturas, conciliación de albaranes con pedidos, gestión de incidencias con clientes y apoyo al cierre mensual. Imprescindible FP de Administración y Finanzas, dos años de experiencia en facturación y manejo de SAP. Valorable Excel avanzado e inglés B1.

Las palabras que se repiten: facturación, conciliación de albaranes, incidencias, cierre mensual, SAP.

Así estaba el perfil antes:

Administrativa con amplia experiencia en tareas de oficina, responsable y acostumbrada a trabajar en equipo. Busco un puesto estable donde seguir creciendo profesionalmente.

Y así queda adaptado:

Administrativa de facturación con tres años emitiendo y revisando facturas en SAP para una cartera de 60 clientes. Habituada a conciliar albaranes con pedidos y a resolver incidencias antes del cierre mensual. FP de Administración y Finanzas e inglés B1.

La diferencia no es el tono, es que la segunda versión contiene cinco de las expresiones del anuncio y dos datos comprobables.

Lo mismo con un puesto de la experiencia. Antes:

Departamento de administración. Tareas administrativas varias, atención telefónica y archivo.

Después:

Emisión y revisión de unas 400 facturas mensuales en SAP, con conciliación de albaranes y pedidos antes de cada cierre. Resolución de incidencias de facturación con una cartera de 60 clientes, por teléfono y correo. Apoyo al cierre mensual del departamento junto a dos compañeras.

Han desaparecido el archivo y la atención telefónica genérica, que en esta oferta no puntúan, y ha aparecido el volumen. Los mismos tres años de trabajo, contados para quien los va a leer.

Veinte minutos, no dos días

En Orientación Laboral de InfoJobs advierten de que personalizar bien una candidatura «puede llevarte un par de días». Eso es cierto para una oferta soñada, pero no es sostenible si te inscribes a quince a la semana. La forma de bajarlo a veinte minutos es tener un CV maestro.

El CV maestro es un documento largo, privado, que nunca se envía. Ahí está todo: cada empleo con ocho o diez líneas de funciones y cifras, todos los cursos, todos los programas. Cuando llega una oferta no escribes desde cero, recortas. Cinco minutos para desmontar el anuncio, diez para elegir qué frases del maestro entran y cinco para revisar el resultado.

Para el envío, la misma ficha del SEPE fija las normas: DIN-A4 con márgenes de 2,5 cm, orden cronológico inverso, una página y un máximo de dos si ya tienes mucha experiencia, y el archivo en PDF. Nombra el archivo de forma que el reclutador lo reconozca cuando tenga cuarenta descargados: CV_Lucia_Serrano_Administrativa_Facturacion.pdf. Y en el asunto del correo, el puesto o la referencia, nunca un genérico como «solicitud» o «CV».

Si quieres que el recorte lo haga otro, en Laddro puedes guardar tu versión larga y generar variantes desde el adaptador de currículum o rehacer el documento entero en el creador de currículum.

Lo que arruina una buena adaptación

  • Inflar. Copiar «SAP» de la oferta cuando nunca has abierto SAP se descubre en la primera pregunta de la entrevista.
  • Amontonar palabras clave. Meter un bloque de términos sueltos al final, o en blanco sobre blanco, es un truco viejo que los reclutadores conocen y que deja el CV ilegible para la persona que sí lo abre.
  • Olvidar la carta. Si adaptas el CV y mandas la carta de siempre con el nombre de otra empresa, el trabajo anterior no cuenta. La ficha del SEPE recomienda escribir la carta en el cuerpo del mensaje, más corta, porque el reclutador la ve de inmediato y solo abre el adjunto si le convence.
  • Dejar lo que sobra. Esa misma guía es tajante: nada de expectativas salariales ni de datos personales como estado civil, hijos, religión o política. Y las referencias, mejor no incluirlas, porque ya se aportan en la entrevista.
  • Perder la trazabilidad. Si envías cinco versiones distintas y no apuntas cuál fue a cada empresa, llegas a la entrevista sin saber qué han leído.

Antes de darle a enviar

Una última pasada de un minuto, con la oferta abierta al lado:

  1. ¿El titular dice el nombre exacto del puesto?
  2. ¿El perfil menciona al menos tres expresiones del anuncio?
  3. ¿Los requisitos imprescindibles se ven sin buscarlos, en la primera media página?
  4. ¿Hay al menos una cifra en cada empleo reciente?
  5. ¿Está en PDF, cabe en una página o dos y no tiene ninguna falta de ortografía?
  6. ¿El nombre del archivo y el asunto del correo identifican el puesto?

Si las seis respuestas son que sí, ya no eres uno de los 56. Eres el que se ha molestado en leer la oferta.

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