Oposiciones o sector privado en 2026: el dilema que nadie resuelve por ti
Años estudiando para oposiciones o empezar a trabajar en el sector privado. Analizamos los números reales para que decidas con datos, no con miedo.
Laddro Team

Hay una pregunta que se repite en cada cena familiar española: "¿Y tú, no te presentas a unas oposiciones?" Da igual si eres ingeniero, enfermero o filólogo. En España, la oposición sigue siendo el plan A de medio país. Y al otro medio le parece una locura dedicar tres años de tu vida a memorizar temarios.
Lo curioso es que ninguno de los dos bandos suele tener los números claros. Los que preparan oposiciones no saben cuánto les cuesta realmente cada mes sin ingresos. Los que trabajan en el sector privado no saben cuánto gana un funcionario de verdad. Este artículo no te va a decir qué hacer. Pero sí te va a dar los datos para que la decisión sea tuya y no del cuñado que opina en Nochebuena.
Lo que significa preparar oposiciones en 2026
Preparar unas oposiciones en España no es "estudiar un examen". Es un proyecto vital que consume años, dinero y energía emocional. Y la mayoría de gente que empieza no tiene una imagen realista de lo que implica.
El tiempo. La media de preparación para oposiciones de categoría A (las que exigen titulación universitaria) está entre 3 y 5 años. Para el cuerpo de abogados del Estado o notarías, puede llegar a 7. Para auxiliar administrativo o grupos C, el rango baja a 1 o 2 años, pero la competencia es feroz: miles de candidatos para pocas plazas.
El dinero. Un preparador o academia cuesta entre 150 y 300 euros al mes. Súmale el temario actualizado (100 a 400 euros según la oposición), las tasas de examen y, sobre todo, el coste de oportunidad: el salario que dejas de ganar mientras estudias. Si calculas 3 años sin ingresos, estamos hablando de entre 50.000 y 80.000 euros que no has ganado.
La incertidumbre. Presentarte no garantiza nada. Las tasas de aprobados en muchas oposiciones están por debajo del 10%. Y las convocatorias no siempre son regulares. La Ley 20/2021 de reducción de la temporalidad generó una oleada de plazas, pero también polémica: muchos opositores "de carrera" se sintieron perjudicados frente a los interinos que accedieron por concurso de méritos.
Lo que ofrece el sector privado ahora mismo
El sector privado español no es el mismo de hace diez años. Las reformas laborales han reducido la temporalidad del 25% a alrededor del 14%. Siguen existiendo empleos precarios, pero el panorama ha mejorado, especialmente en ciertos sectores.
Salarios. La media salarial en el sector privado ronda los 26.000 euros brutos anuales. Pero esta cifra esconde una realidad muy desigual. Un desarrollador de software junior en Madrid puede empezar en 24.000 y llegar a 45.000 en cinco años. Un administrativo en una pyme de provincia puede estancarse en 18.000 durante una década.
Sectores que tiran. Tecnología, energías renovables, sanidad privada, logística y turismo de alto nivel son los que más contratan y mejor pagan. Si tu perfil encaja en alguno de estos, el sector privado te ofrece crecimiento real y relativamente rápido.
El problema de siempre. Despidos más fáciles, menos estabilidad, jornadas que muchas veces superan las 40 horas reales, y una cultura empresarial que en muchas empresas españolas sigue valorando el presentismo por encima de la productividad. Esto está cambiando, pero lentamente.
Los números que nadie te pone en la mesa
Vamos a hacer un ejercicio honesto. Comparemos dos personas que empiezan desde el mismo punto: 25 años, titulación universitaria, sin experiencia laboral.
María elige oposiciones. Prepara una oposición de categoría A1 durante 4 años. Gasta 200 euros al mes en academia. No trabaja durante ese tiempo. Aprueba a la primera convocatoria a la que se presenta (que ya es optimista). A los 29 años empieza a cobrar unos 28.000 euros brutos anuales, con trienios, pagas extra y horario de 37,5 horas semanales.
Carlos elige el sector privado. Empieza a trabajar a los 25 con un contrato de 22.000 euros. Cambia de empresa dos veces. A los 29 gana 32.000 euros en una empresa de tecnología. Trabaja 40 horas semanales, a veces más.
A los 35, María gana unos 32.000 euros con los trienios acumulados, tiene un puesto de por vida y un horario que le permite vivir. Carlos gana 42.000 euros, pero ha cambiado de empresa cuatro veces, ha pasado por un ERE y no tiene ninguna garantía de que su puesto exista dentro de cinco años.
¿Quién está mejor? Depende de lo que valores. Y esa es exactamente la cuestión.
Lo que no te cuentan del funcionariado
La estabilidad es real. Un funcionario de carrera tiene un puesto garantizado de por vida salvo circunstancias muy excepcionales. Eso no es un mito. En un país con un mercado laboral tan inestable como el español, esto tiene un valor enorme.
Pero no todo es un paraíso. Los salarios de entrada en la función pública no son altos. Los ascensos son lentos y dependen más de la antigüedad que del mérito. La movilidad geográfica puede ser complicada, especialmente en los primeros destinos. Y el trabajo puede ser monótono: hay funcionarios brillantes atrapados en tareas repetitivas durante años.
Las oposiciones no son para todo el mundo. Necesitas disciplina extrema, apoyo económico (alguien que te mantenga durante los años de preparación), resistencia emocional para aguantar los suspensos, y una cierta tolerancia a la frustración. No es un camino noble ni innoble. Es un camino duro que no garantiza nada hasta que apruebas.
Lo que no te cuentan del sector privado
Puedes crecer más rápido. En el sector privado, tu techo salarial es más alto y puedes llegar antes. Si aciertas con el sector y la empresa, a los 35 puedes estar ganando lo que un funcionario gana a los 50.
Pero la inestabilidad pesa. Cada cambio de empresa es un reinicio parcial. Cada crisis económica te pone en la cuerda floja. Y si tienes más de 45 años y tu empresa cierra, el mercado español no es generoso con los perfiles senior.
El burnout es más común. Las jornadas largas, la presión por resultados y la cultura del "siempre disponible" hacen mella. La conciliación en muchas empresas privadas españolas sigue siendo más un eslogan que una realidad.
Entonces, ¿qué hago?
No hay respuesta universal. Pero sí hay preguntas que te pueden ayudar a decidir:
¿Cuánto valoras la estabilidad? Si dormir tranquilo sabiendo que tu puesto existe mañana es lo primero para ti, las oposiciones tienen sentido. Si puedes vivir con incertidumbre a cambio de mayor potencial económico, el sector privado es tu terreno.
¿Tienes red de apoyo económico? Preparar oposiciones sin que alguien te cubra los gastos básicos es muy difícil. Si necesitas ingresos desde ya, el sector privado es la opción pragmática.
¿En qué sector quieres trabajar? Si tu vocación es la enseñanza pública, la sanidad pública o la administración, las oposiciones son el camino natural. Si quieres trabajar en tecnología, marketing o startups, el sector privado es donde están las oportunidades.
¿Cómo llevas la frustración? Suspender unas oposiciones después de tres años de estudio es devastador. Si sabes que eso te hundiría, quizá no merece la pena el riesgo.
Una cosa más
Hay una tercera vía que mucha gente ignora: trabajar en el sector privado mientras preparas oposiciones. Es agotador. Es lento. Pero elimina el coste de oportunidad más grande (los años sin ingresos) y te da un plan B si las oposiciones no salen. No es el camino más cómodo, pero puede ser el más inteligente.
Tu CV profesional empieza aquí
Sea cual sea tu decisión, un buen CV te hace falta. En Laddro te ayudamos a crear uno que funcione para el sector privado o como respaldo mientras preparas tu oposición. Porque un buen CV no es solo para buscar trabajo: es para tener opciones.