Visión general
La redacción de contenidos es una profesión que muchos subestiman hasta que intentan contratar a alguien que escriba bien. Las empresas españolas necesitan redactores que dominen SEO, que entiendan la intención de búsqueda del usuario y que sean capaces de producir textos claros y persuasivos a un ritmo constante. Para un perfil junior, el reto es demostrar que puedes hacer todo eso sin tener años de experiencia publicada.
Este ejemplo pertenece a Marina, graduada en Periodismo por la Universidad de Navarra, que realizó prácticas de seis meses en una agencia de marketing de contenidos y ha mantenido un blog personal sobre cultura y ocio en Madrid con tráfico orgánico constante. Su CV demuestra capacidad de producción, conocimiento de SEO y versatilidad temática.
El perfil profesional: producción y resultados orgánicos
El resumen de Marina destaca tres datos: ha redactado más de 80 artículos optimizados para SEO, su blog personal recibe 4.500 visitas mensuales orgánicas y domina herramientas como Semrush, WordPress y Google Search Console.
Eso convierte a Marina de "graduada en Periodismo que quiere escribir" a "redactora con producción real y métricas de tráfico". La diferencia es enorme.
Para tu currículum: Si tienes un blog o has publicado contenido en alguna plataforma (Medium, Substack, un medio online), incluye las métricas de tráfico o engagement. Si no tienes blog, crea uno antes de buscar empleo. En redacción de contenidos, tu portfolio es tu mejor argumento.
Experiencia: velocidad, volumen y SEO
Las prácticas de Marina en la agencia se describen así:
Redacté más de 60 artículos de blog (800 a 1.500 palabras) para 8 clientes de sectores diversos: inmobiliario, salud, tecnología y educación
Optimicé los textos para SEO on page (títulos, meta descriptions, estructura de encabezados, densidad de palabras clave), consiguiendo que 15 artículos alcanzaran la primera página de Google en menos de 3 meses
Elaboré 24 newsletters mensuales con tasas de apertura medias del 26 % y tasas de clic del 4,8 %
Los datos de volumen (60 artículos) demuestran capacidad de producción. Los resultados SEO (15 artículos en primera página) demuestran que sabe posicionar. Las métricas de newsletter demuestran que sabe escribir para distintos formatos.
La lección: En redacción de contenidos, los números de producción y posicionamiento son tu moneda de cambio. Lleva un registro de todo lo que publicas y de cómo rinde.
El blog personal: tu laboratorio de pruebas
Marina incluye su blog como proyecto paralelo. Lo describe con métricas: 4.500 visitas mensuales, 120 artículos publicados en 2 años, 3 artículos con más de 10.000 visitas cada uno. También menciona que gestiona ella misma el WordPress, el hosting y el posicionamiento SEO.
Un blog personal con tráfico real demuestra varias cosas: constancia, autonomía, conocimiento técnico de WordPress y capacidad de generar audiencia sin presupuesto de marketing. Todo eso es oro para una agencia o un departamento de contenidos.
Formación: periodismo y cursos de SEO
El grado de Periodismo da la base de escritura y estructura narrativa. Marina complementa con un curso de SEO en Aula CM y otro de copywriting en Domestika. Ambos son reconocidos en el mercado español de marketing digital.
Consejo: Si vienes de una carrera de Humanidades (Filología, Historia, Filosofía), los cursos de SEO y marketing de contenidos son tu puente hacia este sector. La capacidad de escritura ya la tienes; solo necesitas aprender a aplicarla al entorno digital.
Habilidades: redacción y herramientas digitales
Las habilidades incluyen: redacción SEO, copywriting, WordPress, Semrush, Google Search Console, Google Analytics 4, Canva, planificación editorial, redacción de newsletters y adaptación de tono y estilo según la marca.
La última habilidad es especialmente importante. Un redactor de contenidos trabaja para múltiples clientes con voces de marca distintas. Demostrar que puedes adaptarte es clave.
Sobre la plantilla
El currículum usa Opal, una plantilla con un diseño limpio que permite destacar secciones de texto sin que el formato compita con el contenido. Para un redactor, cuyo producto es precisamente el texto bien escrito, es una elección coherente.






























































































































